El lunes Pedro Quezada, un inmigrante dominicano de 44 años y padre de 5 hijos, entró a la licorería Eagle Liquors, en las afueras de Nueva York, y al validar su tiquete de lotería descubrió que había ganado 338 millones de dólares.
De inmediato llamó a su casa para contarle la noticia a su familia. Le atendió su esposa, la mexicana Inés Sánchez.
Los medios sabían que el boleto premiado de la lotería Powerball se habia vendido en esta tienda de licores de Nueva Jersey, y estaban esperando al ganador.